sábado, 3 de diciembre de 2022

EN ESTE TEMPLO

 

En este templo se admiran las estrellas,

se guardan las palabras… si no hay que decirlas,

se aprecia el silencio,

se venera la belleza,

nos alumbra el asombro,

descubrimos lo Auténtico.


En este templo se honran los cuerpos,

se cuida la mente,

son presentes las ausencias,

nada falta porque somos ya unión,

se Agradece todo al Todo

y lo pequeño se agranda.


En este templo lo Grande nos suspende y nos Abraza.


En este templo se recibe con sonrisas,

se bendice al que se va

y el que se queda se llena de Paz.

Se da lo que se tiene,

si se escucha es plenamente,

no se va por las ramas,

Lo Real no se vende.


En este templo tú eres justo lo que sobra y falta.

Y el tú es otro nombre de mi

y yo soy otro nombre de ti.


En este templo tú eres justo lo que sobra y falta.





sábado, 14 de mayo de 2022

La sed del río.

 

Yo ya soy la Tormenta.

Esa Alegría en latido azul,

de rimar con un no saber innato.


Liberado y vuelo,

cantan mis pájaros del asombro,

pleno tras esta planicie de pena y vaivén.


Soy la huella del que huye, lo mismo que pasos de Luz.

Tu mirada de mar, otro espíritu parvo,

su mano amiga… la sed del río.


Busco con mi lámpara la noche, en medio de ella,

despistado por los pasos del ensueño,

y me agito y turbo en arco o espuma,

a la espera del regazo pleno

donde nos funde el beso con lo definitivo,

hogar de héroe,

justo para salvarnos.


Ya no marco rumbos

me dejo atravesar por el Viento. 


Tal vez sea sobre todo la sangre de estos versos.


Y que zarpe la primavera en tu pecho.

jueves, 24 de febrero de 2022

El extraño caso de los relojes discordantes ( PROSA)

 

Dos esquinas… un solo edificio.

Apenas cincuenta metros entre ellas… ¿ Entraría ahí una piscina olímpica? Me muerdo el labio, achino los ojos.

También dos cruces: cuadradas, luminosas, parpadeantes. Cada chaflán la suya.

Símbolos de una farmacia… la misma.

¿ Son dos cruces ? o una repetida. Se ven idénticas, inanimadas, exactas, fabricadas en serie; pero cada cual también única, ocupando su espacio propio.

Sigo en la observación.



Aquella de la izquierda según yo miro, junto al roble viejo, señala veintiún grados. Sus dígitos sentencian en rojo la temperatura.

La de la derecha, que es la de la izquierda para el repartidor de bebidas de gran barriga que acaba de bajarse de su camión enfrente mío al otro lado de la calzada, marca dieciséis. En ambos casos Celsius. Él ni se ha fijado. Suda.

Quizá la sombra del parque, una corriente de aire que asciende desde el río o el mismo sol que golpea la cara sur explican este desfase. Curioso. Frunzo más el ceño.

¿ Cinco grados en cincuenta metros y colocadas simétricas a seis metros de altura ?  La suma de dos canastas de baloncesto o una novena parte de cualquier piscina olímpica.

Alguna tiene que tener el termómetro roto.




Sin aviso sus números digitales, distantes, mutan a otra cosa: ahora son reloj. Siguen rojos.

El repartidor cruza con su carretilla llena de cajas de bebida de cola ( No pienso hacer publicidad de ninguna marca registrada)

Lleva una horrible camisa marrón con rayas grises. Por lo menos no la ha elegido él. Es su uniforme. Obligatorio. Si no lo usará, si cualquier martes para ir al trabajo decidiera ponerse por su cuenta la camisa hawaiana de la suerte que compró en Benidorm hace años, no volvería.



Repito mi mirar.

Siento un estremecimiento.

El reloj de la cruz de la derecha, ahora también ya para el repartidor, marca las 14:46. El que se exilia al fondo lo contraría: 14.41.

Ganas me dan de frotarme los ojos mientras un calor incómodo me trepa ya hasta la cara.

¿ Qué hora es ?

Porque digo yo que el tiempo es exacto ¿ no ?



Si existe como Realidad debe ser rotundo, no éste panorama dispar. Y si no es coincidente… para qué lo medimos entonces. Barra libre.

De cuál de las dos cruces debo fiarme.

Resoplo.

El extraño caso de los relojes discordantes me absorbe en cábalas. Puede que las personas del fondo vivan sus días con cierto adelanto o por contra la gente que habita los pisos más cercanos lleven un claro retraso; fantaseo incluso con que algún vecino codicioso amasa sus trescientos sesenta segundos robados para usarlos según mejor le convengan.

Tras lo gracioso empiezo a percibir un desastre.

¿ Existe el tiempo?



Si solo fuera la adaptación humana de lo Eterno, otra convención para sobrevivir, no me parecería mal; pero habría que mentirse todos a la vez, digo yo, bien coordinados en el engaño. Si no que cada barrio o país elija cuánto duran sus minutos o según qué calle o continente los días puedan oscilar entre veintinueve y cuarenta y seis horas.

El tiempo es objetivo: eso nadie lo discute; pero visto lo visto quién determina que justo esa fracción, ésa y no otra, es un minuto, aquella dos segundos, la siguiente tres horas exactas. Y de dónde se recortan sus pedazos. Acaso existe el Reino del Tiempo con sus fábricas o enormes almacenes.¿ Hay un hilo inacabable que el hombre fracciona a voluntad ?




Ganas tengo de preguntarle al repartidor qué medida determina las porciones y porque no coinciden las que tengo frente a mis ojos. No está a la vista. Una bella muchacha sí que pasa por mi lado. La abordo.

- Qué hora es.

Saca su móvil.

- Las 14:39

Vuelvo a mirar los relojes. Allí son ahora las 14.42 y las 14.46

- No puede ser.

- Sí – dice viva mientras me enseña la pantalla. Es morena y ágil, con una belleza espontánea.

Esto nos pasa por limitar lo eterno, pienso asustado.

Debe ver mi cara de asombro porque en seguida añade algo.

- Si no llegas a algún sitio – dice con tono solidario - tengo aquí mismo mi furgo y tiempo para acercarte dónde quieras.

A qué tiempo se referirá. Cuál es su medida. Tal vez no coincidamos.

Salgo de dudas nada más subir a la vieja Volkswagen azul.



En el centro del salpicadero un reloj de inmensos números, éstos negros, grita orgulloso las 13:43. Alucino.

Vuelve a verme la cara.

- No he cambiado todavía al horario de verano – dice desde su envolvente sonrisa. Ahora veo que tiene un diente roto casi por la mitad.

Entro en bloqueo.

Qué podría contarla: mi creciente convicción de que el tiempo es un absurdo cerco que alguien inventó algún día, decirla que empieza a parecerme de risa eso de medir la eternidad o tal vez compartir con ella en confianza cuándo dura el rato que tiene para llevarme a ninguna parte.



Su nariz es perfilada, tajante, labios de selva, pequeñas pestañas y esa clase de ángel que al aparecer hace olvidarlo todo. Huele a promesa y olvido. Mi cuerpo a su lado siente, sin pensarlo, que un beso suyo, apenas el leve roce de sus labios, podría hacer saltar por los aires todos los relojes del mundo. Tal vez exista un vacío más allá del vacío; algo parecido a un espacio donde el tiempo se derrite entre las caricias de lo esencial.

Pudiera ser entonces que aquellas cruces que son relojes se han ido enamorando también cada cual desde su esquina del parque solitario o del primer rocío de enero o de aquella niña de coletas frágiles que cada día pasa con su cartera rosa camino del cole. Solo la poesía desbarata los planes más rígidos.



Hace diez segundos, de los míos, he dejado de esforzarme por comprender ya nada, sólo disfruto de una alegría imprevista que me invade vaporosa sin aviso. De pronto creo en lo relativo y la miro desde más allá del tiempo, abrigado a la intemperie de los plazos.


- ¿Dónde vamos?

viernes, 10 de diciembre de 2021

Los nómadas del Aire.

 


Saben bien los nómadas del aire

que sólo el Amor enamora.


Al son de címbalos y guitarras, entre el baile raíz,

embozada, tal vez, al envés del Silencio,

sigilosa o abierta..,

pendular asciende la semilla de las virtudes

desde su esencia sagrada.


Y Renacemos.


Por fin somos rubor saciante, boca de Dios,

por fin Siendo,

herido de muerte el espejo líquido que derramaba su mentira

hasta apagarse ahora el engaño en la alianza de los Despiertos.


Desde los luminosos atrios de este alba nuevo

quedan olvidadas las urgencias añadidas,

los perfiles agotados,

el singular desfile de las sombras vírgenes;

se desploma la trama en su velo de barro,

estalla la tinaja…

y duele.


Un dolor lento, de luto y arrebato,

de soñar volverse atrás, pero ya es tarde.

Duele hasta querer dejar opaco este celeste Vacío,

sin saber siquiera ya a quién le está doliendo tanto.

O que habita tras tanto hambre y pedazos.


Tal vez un juguete, otra ilusión, la lluvia niña, más vanidad… Lo Real.


lunes, 29 de noviembre de 2021

En los charcos del Misterio

 


Dios se llueve a sí mismo

en los charcos del Misterio,

derrocha intactos espejos perfectos

sobre el rostro de todas las cosas.


Existe un reflejo que debe perderse, 

para alcanzar el irisado remolino origen sin mancha.

Hilo azul que enlaza a la Unidad.


Lo sabio es no saber,

ser sólo audiencia... o paso;

pero este esqueleto de sueños

en mano que busca amparo

precisa sujetar siempre, y entonces, el aire ebrio que tanto lo asfixia.


Así rima el poeta entre los restos del pecio

soplando en los rastros de espuma que dejan los días,

así se incendian nuestras sombras aisladas

o toda perversión precipita al fracaso y la peste.


Es cierta la ingrávida senda que nos sostiene,

nube invencible, experiencia de aire,

alado Amor que desnuda el ensueño

para vestirle de lluvia… y Eternidad.


Apenas somos un siseo,

borrasca que tiembla o sonríe,

entre las hojas del Ser.


Y el alma se arrodilla ante este eco.

viernes, 20 de agosto de 2021

De entre los labios del abismo

 


Bajo la ley del mundo voy creciendo


en ágil dejar atrás cuanto no sea instante o Dios.


Yo, tan de agua, y que siempre tuve sed.



Giro así cometa del tiempo,


desde el vergel relativo de todos los absolutos


al fuego que por fin empieza a arder y vivo me arrasa.



De cada muro derribado brotan puentes piedra a piedra,


como flores asoman a las grietas del poema,


en rescate de aquel niño ignorado,


cuna mendiga de tanto pan de llanto.



Existe un silencio palpable entre los labios del abismo de


tus células de bruma,


se abre al mundo en llave de oro o ínfima miga de mar,


fértil atisbo festivo ante tanta razón en retirada.


Silba la Luz.




Mi viceversa se despliega pronta en verso


como agosto o soledad,


huella de estrellas, horca, circo azul,


vínculo salino de promesas,


nuevo desorden.




Me escribo a ciegas, espejo opaco, justo donde clarea el alma,


fiel alba de los caminos venideros,


y te bendigo en la rima, humano de ensueño:


por ti hago finales donde nada se termina.

viernes, 23 de julio de 2021

Dos certezas y un poema


 

Bajo un techo de hayas se escucha el manso murmullo del musgo,


ascienden también sosegadas,


dos dudas humanas, las nuestras,


naturales como cualquier mar de helechos.



Nace el poema.



Entre el esqueleto y los sueños vamos siendo.


Y toda distancia cicatriza al fin en beso


siendo deuda que cimbrea la existencia en nuestros labios.



Surge el lector.



Tras un parpadeo espontáneo


se impone lo Esencial hecho detalle,


el Ser sencillo de lo sereno,


los templos amables carentes de muros con dioses sin rostro.



Brota de improviso otra biografía.



No seremos ya sólo cabalgata de datos,


bostezo de huellas de flor,


sed de los vencidos,


ejército de números glaciales,


soberanos de la nada,


pizcas de sangre,


elogios enterrados.



Vence lo Vivo.



Tras el tiempo del infinitivo,


en el exacto silencio de los bosques de la Luz,


se abre el baile de las libélulas libres,


la esclavitud del revés,


el lazo que todo lo aligera,


otra soledad bajo la bóveda celeste,


lo imposible de explicar,


tu deseo, mi huida, su adiós, nuestro reflejo en el desván de los olvidos…




Y por fin el viento se hace llave


para que a un segundo del eco de la nada


irrumpan en el alma dos certezas:


Solo el Amor nos salva


y este poema no fue nunca literatura... ni por supuesto es casual.




lunes, 31 de mayo de 2021

Molde de palabras despertadas de improviso.


Despunta al alba el séquito de lo sencillo,

lenta se eleva esa alquimia que da espacio,

en puntual cadencia insomne de vereda de segundos.


Hay en ti hoy un parque descalzo, dos semillas de sésamo y mostaza, otro nuevo tren que atraviesa tus párpados,

y el eco de campanas viejas llenándote con su recuerdo de unas manos madre.

Todo es real... y sólo poesía.


Veo a su vez sombras audaces enhebradas a la trenza de la noche, vigilando el balanceo huérfano de otro columpio vacío.

Huele el verso a exilio y hogar.


Has de saber: que nos estamos jugando la Vida… a cada instante.


Cuando el sol de la noche ya no juzgue ni retenga,

en mágica desnudez, bajo el auspicio de un paraguas transparente y su sorpresa, la Luz Verde nos guiará a tientas por la penumbra de ese misterio que sabe a mimo y travesía, a guiño de estrella antigua, a molde de palabras despertadas de improviso.


Sólo algunas caricias suspenden el reloj de arena que duerme en todo pecho, solo algunos versos pueden salvarnos de la herencia terca de tanta soledad.


Justo eso somos: el añico que tiembla ante el espejo tras descubrirse uno hecho de dos… o viceversa.


Y se abre libre tu sonrisa de humo y gris. 

martes, 18 de mayo de 2021

Los mirlos de la nueva luz. Orfandad.

                                                 


Existe una orfandad dentro del grito,

un impulso lento de vacío y sin saber,

similar a esa sombra que gotea su sentencia… tan conocida

como hecha de olvido.



Lo eterno seduce nuestra Atención.



Habita entonces cada mano páramo, feliz en el aire, por fin leve… y

llueve ceniza en ráfagas de Vida.

Suave la herida se diviniza.



Toca saltar, inquietarse, acariciar la Quietud, tal vez ser giro.

Nace la rueca del baile de los brazos abiertos, el tiempo de ver cómo

florece en fiesta la esperanza que traspasa lo perdido, los brotes de

cualquier nuevo arco iris o aquel campo azul de tus poemas más

valientes.



El envés del silencio salva siempre con su canto caricia.



Tras las migas del sueño brota la Verdad en útero salvador y rompe

 así la risa el espejo opaco para que canten por fin los mirlos de la

 nueva luz.

Todo bosque revela la importancia del tiempo. Nos conviene acoger

 el bisbiseo de las hojas empapadas en lúcida lección.



Volveremos al embate embozado de otro ariete demente; pero no

 seremos los mismos.

La marea que todo reduce arrastrará lo visto y su llave; pero no

 seremos ya los mismos.

En otro abismo de plomo el fuego conocido crepitará sin piedad

 cómo nueva bala de plata; pero tú y yo no seremos más los mismos.



El lápiz de lo Real evita hoy ser esquivado.

Nuevos nómadas saltan en asombro de las tinieblas a la Luz

Vivos de veras.








lunes, 26 de abril de 2021

Acariciando el Aire

 


He aprendido a acariciar el aire… excavo con mimo su lado más oculto.

Soy capaz de rescatar la historia de la humedad de las piedras de la esquina que tuerce hacia cualquier casa. Auriga del misterio.


Muchas noches solo, con el único beso de una estrella entre las tejas tristes de otra noche. Muchas anhelando esa corteza que tiembla tejida con silencios sin sombra o pies alados en esbozo de infancia.


Soy falso en realidad. Un óxido dulce encallado.


El fuego de mi alma es ahora femenino... similar a las flores del hogar de tu Venus.


Me afirmo Cielo y Naturaleza, fértil místico simio masticando lo mediocre hasta decantarlo entre el abismo y lo tribal, aquello espeso o esa bala que abre y esparce.


He llegado a tiempo a los tambores del alma, al puerto del perfume de los amantes, a esa edad azul de los siete secretos insomnes.


Hay un temblor de plata en todo lo inexplicable.


Voy desnudando sin apuro mi retrato.


¿Y tú?





jueves, 25 de marzo de 2021

La Vida no tiene tamaño


A veces uno se siente solo…

y entonces se deja atrás uno

para en calma ser Camino y Amor.

Así se renace a lo Real como llave de Luz o gota de rocío.

La Vida no tiene tamaño entonces: es la galaxia y el átomo,

tu “yo”, mi “tu”,

la primavera en el tronco pétreo que atraviesa otra quima, todo lo

aprendido a cucharadas en la infancia, dos cuerpos que desafían el
 
fuego en tregua posterior de lluvia y edén.


Somos todos los bosques, cada constelación, el mar, su borrasca

 olvidada, las últimas volutas de un misterio de brea, del centro del

 río penacho de bruma. Lo conquistado.


No tiene forma la Vida, avanza como el paisaje o las arrugas. Lo

 mismo en la mano del viejo tronchando el tallo de un lirio que en el

 níveo talón del bebé arropado en su ausencia feliz... es mi ansia de

 rendición sobre los arrabales del día a día o aquella tan conocida

 huida tuya hacia delante.


No vivimos de hecho… somos la Vida. Victoria.

No la tenemos… nos posee. Paseo.

Tan sólo si resolvemos nuestro eclipse original navega como hoja en

 el viento dichoso este vapor de aire y huesos por sobre las islas del

 consuelo o sus desolaciones.

Sabe esperar la Vida… es eterna. Ecuánime al margen de adjetivos e

 intentos, observando incólume desde lo alto.

Me dijo “patria”, respondí imposible.

Me dijo “amor”, conjugué el silencio.


Ahora soy más allá del sueño en tus pupilas o el aire y suelto ya el

 sarcófago labrado de estos versos.

Te Amo, sí. Debías de saberlo.





martes, 9 de febrero de 2021

Pájaros que cantan en la noche

 


No es fácil detener el latido eterno en el instante efímero… y sin embargo… surgen las maneras como pájaros que cantan en la noche.


Los sueños, racimos de imposibles, hablan entre ellos y nos despiertan, negativos de una foto que apenas desaparece al contacto con la conciencia.


Para pasmo de estrellas, renacemos entonces voluntariosos artesanos que traducen en tercas madrugadas, desde la tentación de sus recuerdos, proyectos oxidados de humo o trajes de ceniza al viento.


Y en ese abismo centellea la Vida, triunfante en la Luz del orden de su círculo vacío, ajena a las torpes predicciones del que nombra temblando.



Justo eso somos: huérfanos que escriben como ofrenda deslizándose entre la niebla del arte en un nuevo intento imposible por esquivar la Verdad.


miércoles, 13 de enero de 2021

Enlace de aire y palabras.


 

Disfruto siendo un orfebre del Aire, manoseando las palabras hasta darlas forma en un juego exacto de cirujano de lo invisible. Eso son estas líneas, clara invitación declarada para ir más allá de ellas… desde su rastro y tú.



No es tan importante qué vamos a hacer como Hacernos... y a veces una charla o lectura nos deshace primero para rehacernos más tarde... y así poder renacer. Somos no un punto finito, sino el proceso continuo de ir siendo.



La Belleza nos salva y es barrera y miseria lo zafio.



Conviene poner atención y atenderse, como un vigía que desde la cofia busca sin ansia con sus ojos de sed el continente de lo verdadero. Nos es primordial para esta travesía urgente el sol del Amor del que brote por fin la vida y su sal; más esa generosa lluvia que empapa y salva desde la Confianza.



No tener miedo es estar muerto...que el miedo te tenga es no vivir.



Nos perseguimos ciegos en el otro, los otros....y nos olvidamos de lo Otro y Nosotros. No nos tenemos más porque no nos detenemos ni un poco y tal vez mi juego de sentencias encubra la búsqueda de esa pausa en ti, cerrar un instante los ojos y sentir el Vacío fecundo que te sostiene humilde, sin alharacas, desde una sencillez callada que apabulla por su llaneza. Existe un espacio entre tu mirada y las cosas. Hogar del Alma.



Metamorfosis o fosilizarse, ¿ quién está leyendo esto? Ser ese vuelo de lo estético que olvida aquello que nos deshumaniza. Ver más allá de mirar.

Y tu sonrisa como pago en el alma.

Y mis manos menudas manejando el Misterio… o siendo tal vez utilizadas por Él.

Ya somos eso que buscamos, ¿ cuando nos vendimos a lo invidente?



Por hoy termino… pero me quedo en tu retina recorriendo los íntimos caminos de aire que te llenan y dan vida. Déjame ser mezcla con ese alma que en ti explota ante la belleza. Disolvamos de la mano las distancias para hallar gozosos la cristalina fuente de lo esencial. Sea. es. Hecho está.


sábado, 19 de diciembre de 2020

VIVIR DE VERAS

Más que existir, Vivir... más que vivir aún, Honrar la Vida.


Alabo la Valentía del Vivir de veras, ese aliento elevado sobre el simple sobrevivir que reivindica como derecho el vivir sobrado.

Y no hablo aquí de osadía o ceguera, canto aquello que nos hace realmente humanos.

Ofende a Dios que injustamente usemos su Aliento como escuálida baratija existencial, desperdicio de sus distinguido don.


En estos tiempos grises donde parece cobrar peso el simple paso de los años, pido sereno vivir desde un consciente valorar de lo auténtico. Quién quiere más…. si uno es menos.

La vida a cubierto, aséptica, ideal, será larga sí; pero insuficiente.


Para nada somos balanzas frías que acumulan sólo el peso de segundos buscando uniformadas el premio de meses que terminarán olvidados en clónicos años sin brillo; ninguna historia que tenga sentido se medirá jamás por el número de trienios acumulados a cualquier precio.

Somos por el contrario y desde la poesía de lo Vivo seres que precisan el roce de una mano amiga, cuantas más mejor; cualquier pícara conexión que hermana el cielo driblando los detalles o ese pálpito cálido que se precisa para sincronizar dos corazones con el lazo de unos besos.


¿ Realmente queremos un futuro sin ternura?

Nuestros niños se atrofiarán si detenemos lo cordial y entonces sufriremos una sociedad muerta, llena de temerosos adultos infantilizados que sin mezclarse siquiera entre ellos llegarán a olvidar el vuelo de las alas del deseo o ciertos abrazos de cielo que salvan al acercar las almas. A quién le seduce ese horizonte helado de distancia entre los cuerpos, un no tocarse impuesto que destruye el alma poco a poco sin remedio. Pareciese el plan de unos seres densos y ocultos.

Suena a obsesión hueca perdurar, a costa del sentir incluso. Ahí no me apunto… aunque me excluyan.



Un mundo que no acepta su humanidad termina vendido al miedo y la nostalgia; deshumanizado, aunque existente. Procesiones de muertos en vida llenarán las calles desinfectadas de ciudades sin alma con sus cartas congeladas en sobres esterilizados, patéticos intentos por remedar el estallido misterioso de ciertas palabras susurradas al oído del amante.


No importa tanto desconocer a dónde vamos… la tragedia real es frenar el baile del aire congelando lo cálido. Vivir es una aventura para valientes.

viernes, 20 de marzo de 2020

Poema Virus



Vence al virus más temible

la epidemia del Amor,

que siempre nos hace mejor,

aunque sea ella invisible

oculta tras lo tangible.


Toca sembrar poesía

que dirán que es fantasía;

pero eleva las defensas

y hoy las buscamos inmensas,

como el niño su ambrosía

como el hombre la Alegría.

Las tuyas, ya son las mías.

Justo eso... y viceversa.


jueves, 30 de enero de 2020

Todo es Perfecto


Todo es Perfecto no significa ni es sinónimo de todo me es perfecto.


 Todo es Perfecto parte de la realidad de que cuando algo está sucediendo o sucede es porque se han dado las causas y condiciones para ello, justo esas y no otras, si no fuera así no estaría siendo o sería otra cosa. 

            Y esto aunque a nuestro ego le joda o no lo acepte o se rebele.


            Lo que sucede es justo lo que tiene que suceder, porque ahora mismo todo nos ha llevado a ello o bien porque la Vida es lo que "pare" a partir de todos los elementos implicados en ella. 
Sencillo de ser, a menudo complejo de vivir.


           Si mezclo alcohol, drogas, medicación, nulo descanso,excitación emocional y adrenalina disparada, cojo un coche de gran potencia y piso el acelerador... es muy posible que tenga un accidente. Si mezclo el cloro con el sodio, obtendré sal, pero si fundo el cloro con el potasio obtendré otra cosa. Si sumo al verde el azul nace el cían, pero no pasara lo mismo si uno el rojo y el amarillo que darán naranja y sólo naranja, jamás morado.

  
                  Otra cosa es qué puedo hacer yo con todo ello. Con lo que de momento y en este instante ya es. Y por supuesto ponerme manos a la obra si deseo variar algo o todo.; pero desde lo que ya es, no desde lo que me gustaría que fuera, desde lo que soñé que tenía que ser o peor aún, desde el mítico "lo que debería ser". Que es plenamente mental y por tanto puro humo. Creer que podemos cuadricular la vida es despreciar al Misterio. Cuidado: nos arrollará.


               Lo importante no es tanto qué voy a hacer, qué tengo que hacer, que vamos a hacer. Lo importante es Hacerte, porque desde un bien hecho todo está bien y desde un mal hecho todo es deshecho. Fórmate, infórmate, defórmate si es preciso.


               Perfecto es aquello que sucede. Exactamente. Lo cual no implica que rime a la perfección con mis proyecciones mentales. Que son muy detalladas; pero para nada realistas. Toda primero conformarse, es decir: tonar la forma de. Como punto de partida, jamás como destino final.
De acuerdo a lo que sucede hay una distancia entre mi ideal y la realidad. Sólo desde ahí surgen las frustraciones y sus desoladoras consecuencias. Toda expectativa debe pertenecernos y jamás debemos ser su pertenencia. Naceríamos así a la esclavitud de lo proyectado, algo ante lo cual la Vida se mofa.


              Además de Aceptar y Formarse o Hacerse, conviene Confiar y Amar ( Y si no se sabe, aprender a ello con cariño y Paciencia y Paz profunda. Un Viaje Lindo no importa que nos lleve toda la vida. Siempre por medio hay paraddas, panorámicas maravillosas o lindos compañeros de viaje)


             Durante todo el proceso ayuda Dar Gracias. Porque lo estás viendo y viviendo, porque nos sirve para Crecer y porque aunque nuestra desesperación sea muy normal y humana,en el centro de su esencia se encuentra la escalera que asciende hacia el cielo del Amor Inmenso...ese que nos mira y mima saltándose los detalles y sobre ellos.


              Los conflictos con los otros, por los otros o desde los otros son sólo un espejo para vernos a nosotros. Todo lo que sucede conviene y habla de mi.
              Puedo usarlo para Crecer, o estancarme en el barro de la superficie. Ser flor que brota o semilla que se olvida.
               Nada es tan terrible, si no lo somos nosotros. Cálmate... y todo se calmará. 


            Quizás toque Aprender más y más con cada aparente imperfección... que en realidad todo es así Perfecto... y tiene su Sentido. Ese que habita y reina mucho más allá del mío.