Yo ya soy la Tormenta.
Esa Alegría en latido azul,
de rimar con un no saber innato.
Liberado y vuelo,
cantan mis pájaros del asombro,
pleno tras esta planicie de pena y vaivén.
Soy la huella del que huye, lo mismo que pasos de Luz.
Tu mirada de mar, otro espíritu parvo,
su mano amiga… la sed del río.
Busco con mi lámpara la noche, en medio de ella,
despistado por los pasos del ensueño,
y me agito y turbo en arco o espuma,
a la espera del regazo pleno
donde nos funde el beso con lo definitivo,
hogar de héroe,
… justo para salvarnos.
Ya no marco rumbos
me dejo atravesar por el Viento.
Tal vez sea sobre todo la sangre de estos versos.
Y que zarpe la primavera en tu pecho.